BREVE HISTORIA DE LA
PARROQUIA DE SAN VALERO

    Distinguimos tres etapas en el desarrollo o historia de la parroquia:
  • 1ª) desde la presencia de D. Santiago Royo en el barrio de las Delicias, hasta el año 1942;
  • 2ª) desde esta fecha (erección canónica de la parroquia) a 1962 (nacimiento de las nuevas parroquias);
  • 3ª) hasta nuestros días.

PRIMERA ETAPA.- Don Santiago Royo Montañés, ordenado sacerdote el 17 de abril de 1922 es designado Coadjutor de la Parroquia de Nuestra Señora del Portillo, que se extiende por todo el barrio de las Delicias hasta Garrapinillos y Monzalbarba. Aunque en la década de los años 20, este barrio está poco poblado, su distancia de la Parroquia del Portillo pide una atención creciente.

El año 1925 logra abrir un lugar de culto o capilla en los bajos de un edificio de la calle D. Alonso de Aragón, 10, entre las avenidas de Madrid y de Navarra, dependiente de la Parroquia de Nuestra Señora del Portillo. Destaca con fuerza a comienzos de los años treinta (1933-34) el grupo de la JOC.

Toda la actividad apostólica y religiosa del barrio de esta época gira en torno a la calle D. Alonso de Aragón: la celebración de la Santa Misa, diaria y dominical; la catequesis, los movimientos de A.C., servicio de enfermos, etc. Cada día se ve más urgente la necesidad de una nueva iglesia: el proyecto fue redactado en el año 1928; las obras comenzaron en octubre de dicho año y quedaron paralizadas a finales de 1930; la parte más adelantada fue la casa parroquial y escuelas, con la estructura acabada y aguas fuera.

SEGUNDA ETAPA.- (1942-1962). El decreto de erección canónica de la parroquia fue firmado por el Sr. Arzobispo D. Rigoberto Domenech el 29 de enero de 1942 y tiene efecto a partir del 1 de marzo del mismo año. Nace de la Parroquia de Nuestra Señora del Portillo y su demarcación parroquial tiene una gran extensión, desde el ferrocarril del paso de Delicias hasta conectar con las Parroquias de Monzalbarba y Garrapinillos, por un lado; y desde la Avda. de Valencia hasta el río Ebro.

Es la época de la postguerra, de la expansión demográfica de la ciudad, que se realiza con más fuerza por este sector hasta los barrios de Valdefierro y Oliver. Las pequeñas parcelas, numerosas vaquerías, talleres y fábricas se convierten en edificios-vivienda, nuevas calles... La parroquia crece continuamente y a ritmo acelerado, haciéndose cada día más urgente la necesidad de la nueva iglesia. A partir de 1943 se reanudan los trabajos del complejo parroquial, iglesia-edificio anejo, que había quedado interrumpido en 1930. El Sr. Arzobispo toma con sumo interés la obra, que encarga al arquitecto D. Regino Borobio. Por fin, la iglesia se inaugura oficialmente en las fiestas de San Valero de 1947: la bendición del templo se hace el día 25 de enero; los días 26, 27 y 28 se celebra un Triduo Eucarístico. El día 29, San Valero, la primera fiesta en la nueva iglesia y, por vez primera, suenan también las campanas. El edificio con las viviendas y dependencias parroquiales se terminó poco más tarde; se habitó por vez primera el día 5 de noviembre de 1950.

La nueva iglesia fue amueblándose en los años siguientes: el retablo del altar mayor es obra de los Hnos. Albareda, así como la imagen central de San Valero. Los retablos de las capillas laterales proceden de la desaparecida iglesia de San Andrés, ubicada en el actual Teatro Principal, en las cercanías de la Plaza de España; al cerrarse la iglesia, los retablos e imágenes se guardaron en las dependencias de la Parroquia de Nuestra Señora del Portillo; de ahí pasaron a la de San Valero.

Son dignos de destacar el altar gótico del Santo Cristo y la bellísima imagen de la Virgen, en alabastro, del siglo XV, escultura de Francis Gomar.

El artista D. Enrique Pueyo retocó y reparó estos retablos y completó alguno de ellos, como el de la Sagrada Familia. Al mismo Sr. Pueyo se deben las imágenes de San Lamberto y Santa Isabel de Portugal (ambos zaragozanos), hechas en madera de ciprés y que, junto con la de San Valero, ocupan el retablo del altar mayor. Igualmente debe destacarse otra obra del Sr. Pueyo, el Cristo procesional, también en madera de ciprés y de tanta devoción en la parroquia.

A D. Daniel Izquierdo se debe toda la obra en forja, lámparas, verjas... y, sobre todo, el Víacrucis, tan artístico como emotivo.

El barrio de las Delicias, todo él dentro de los límites de la parroquia, sigue creciendo. Por eso, en los lugares más distantes, se abren nuevos lugares de culto: el 21 de noviembre de 1952 en el barrio Oliver; Valdefierro en diciembre de 1953; en julio de 1954 la iglesia de la Bozada...

Del departamento de Obras Sociales de la parroquia y como obra de los hombres de A.C., nace la Escuela Profesional de San Valero en los locales de la parroquia; el 18 de julio de 1954, el Sr. Arzobispo bendice las primeras máquinas del taller. Esta obra parroquial pronto tuvo entidad propia, regida por un Patronato y cobró fuerza hasta el momento actual con sus nuevas instalaciones en el polígono del ACTUR.

TERCERA ETAPA.- A partir de 1962. Señalamos esta fecha porque es el año de la creación de las primeras nuevas Parroquias, nacidas del ámbito de San Valero. Todo el barrio de Delicias pertenecía a la parroquia, una macroparroquia. Y no era éste el único sector de la ciudad con esta dificultad pastoral; recordemos el problema que suponía en la ciudad y en la diócesis el caso de la Parroquia de Santa Engracia, que abarcaba casi un tercio de la ciudad y pertenecía a la diócesis de Huesca. La llegada del Sr. Arzobispo D. Casimiro Morcillo a finales de 1955 abordó el problema y puso en marcha poco tiempo después la famosa "Operación Suburbios", que creó numerosas capillas y lugares de culto y que, a partir de 1962 se convirtieron jurídicamente en parroquias.

La Parroquia de San Valero se había convertido en veinte años en una parroquia enorme. Como detalle, solamente veamos los bautismos: los cinco años comprendidos entre 1958 y 1961 hay más de mil bautizos inscritos cada año; el de mayor número es el año 1961 con 1.166 bautismos inscritos. En realidad, casi toda la actual Vicaría III, con sus veinte parroquias y más de 200.000 habitantes pertenecía a San Valero.

En 1975, D. Santiago Royo, a cuyo celo y dedicación se debe primordialmente la creación y desarrollo de la parroquia, lleno de méritos y... de años, recibía la merecidísima jubilación y era sustituido por D. José Laín. Cincuenta años de Don Santiago entregados a la comunidad como maestro-profesor, capellán, encargado y párroco; él había sido el alma de todo, material y espiritual; creó una nueva parroquia y la llevó adelante con gran celo sacerdotal, cariño y... genio ¡vaya si lo tenía!

Los últimos años de la vida parroquial entran en lo que llamamos postconcilio; nuevo estilo, nuevo rumbo: asambleas parroquiales, Consejo Pastoral, Consejo de Economía, vitalidad en los movimientos, creación del club juvenil "Aguacella"... En lo material: un plan que se ha ido realizando en la medida de nuestras fuerzas: reparación de tejados del templo, instalación de la nueva calefacción, instalación eléctrica totalmente renovada, pintura de la iglesia, reparación de tejados de la casa parroquial, etc. Juntamente con los cuatro sacerdotes, muchos cristianos comprometidos en evangelizar desde nuestra propia evangelización.

Y el 50 aniversario de la parroquia (año 1992), que nos hace entrar en una nueva etapa.