VIRGEN CON EL NIÑO
|
Oración
Madre de Dios y Madre nuestra, que velas sobre esta Parroquia como cuidabas de Jesús.
Haz, María, que la Familia parroquial de San Valero se distinga por la integridad de su fe, la santidad de sus costumbres y su amor fraterno, para que, unida en el Espíritu Santo por la luz del Evangelio y el vigor de la Eucaristía, muestre a todos el rostro amable de la Iglesia, y les acerque a Cristo, que salva y perdona, para gloria de Dios Padre.
María, Reina y Madre de la Parroquia de San Valero, ruega por nosotros.
|
Historia
En marzo del año 1930 se derribaba la antigua iglesia de San Andrés Apóstol, un pequeño recinto eclesiástico que presentaba estado ruinoso y que había sido adscrito a la parroquia de San Gil como dependencia anexa en el año 1905. Este templo, situado en la actual calle de San Andrés, debió de ser fundado en los primeros años de la Zaragoza cristiana puesto que ya nos aparece documentado en el año 1163, momento en el que sabemos de la existencia de un capellán -de nombre Juan- durante el reinado de Alfonso II de Aragón.
Esta iglesia menor, que estaba enclavada en el viejo barrio de la judería, dicen algunos estudiosos que sobre el solar de la antigua sinagoga de "Benbenist", tampoco estuvo exenta de sonados altercados entre cristianos y judíos, como en alguna ocasión en la que éstos arrojaron piedras contra la iglesia. La historia de su vida religiosa estaba vinculada a poderosas confraternidades, como la cofradía de San Simón y San Judas, eje vertebral de la poderosa Casa de Ganaderos fundada en el siglo XIII, a la Santa y Real Hermandad del Refugio que fundaron un grupo de ciudadanos antes del siglo XVII y a la Hermandad de la Oración Mental, vulgarmente llamada "de la última hora" por tener sus ejercicios a esa hora del día, fundada en enero de 1616.
A lo largo de la historia y hasta su derribo, el templo fue adquiriendo un mobiliario litúrgico que se distribuyó por sus once capillas y que fue repartido por otros edificios de la diócesis zaragozana al desaparecer como espacio dedicado al culto diario. Desmontados sus retablos por el taller de carpintería Muniesa, comenzaron éstos una diáspora particular de la que ahora nos interesa concretar uno de sus casos: el retablo de la Virgen con el Niño entre San Juan Bautista y San Miguel Arcángel, sito en la capilla del Santo Cristo. Y más en concreto una escultura en alabastro que parece estar relacionada con este retablo. Castañeda y García de las Heras nos explican que esta escultura se encuentra ya mencionada en los inventarios -una Virgen con Niño, de bulto redondo- y que estaba a los pies del Crucificado que poseía la Hermandad del Santo Refugio en la capilla del Santo Cristo. Posiblemente -añaden- la imagen cambiase de lugar y se trasladara a otra capilla, la de los Santos Reyes, cuyo altar se encuentra actualmente en la capilla bautismal de la iglesia de San Valero.
Esta escultura de alabastro policromado, pieza considerada por todos como "de indudable belleza" y el retablo citado "formaron parte del mobiliario destinado a decorar la nueva parroquia de San Valero, fundada en 1942 e inaugurada solemnemente el día de San Valero de 1947". Lacarra Ducay nos explica: "Las tablas góticas con restos de su mazonería pasaron a formar parte de un nuevo retablo, de estilo neogótico, realizado por el taller Albareda Hermanos de Zaragoza. Se quitaron los lienzos adheridos en época barroca a su superficie pictórica, lo que permitió identificar sus escenas dedicadas en su iconografía a narrar pasajes de la vida de la Virgen, de san Juan Bautista y de san Miguel Arcángel, sus primitivos titulares".
En la nueva ubicación, al retablo gótico se colocó en una capilla, en el lado del Evangelio y la "delicada talla de la Virgen con el Niño, antigua titular, pasó a formar parte de la capilla Bautismal o de la Epifanía, situada en el lado de la Epístola, añadiéndosele algunos detalles, como el nimbo o aureola en plata que circunda su cabeza". La talla de alabastro policromado era, pues la imagen titular, la escultura que presidía el retablo de tablas pintadas que hiciera el zaragozano Tomás Giner (en la segunda mitad del siglo XV).
Según estudió Janke, en este caso nos encontramos con la circunstancia habitual de que dos autores colaboren en la construcción de un retablo de carácter mixto, en el cual la escultura la hace Franci Gomar y la pintura el citado Tomás Giner. Los dos artistas habían colaborado en otros casos, seguramente desde que debieron establecer buena relación al trabajar juntos en la conclusión del retablo mayor de la catedral de El Salvador de Zaragoza, popularmente conocida como la Seo. Y de ello hay un buen ejemplo en la realización del retablo de la capilla del Palacio Arzobispal, obra impulsada por el ilustre prelado Dalmau de Mur y Cervelló (1431-1456).
Franci Gomar, maestro imaginero de origen catalán, trabajó de manera activa entre el año 1443 y 1493 y, en esos cincuenta años de labor artística, estuvo en Zaragoza residiendo un total de treinta y cuatro, desde su venida de Barcelona en 1443 hasta 1477. De esa presencia en la capital del Ebro nacerían abundantes obras realizadas para el entorno del arzobispado (mazonería del retablo mayor de la Seo o el coro mayor de la misma catedral) y siempre contando con su protección. Tomás Giner es un pintor, documentado entre 1456 y 1480, nacido en Zaragoza y que fue el autor del retablo de las tablas pintadas al temple que enmarcaron la presentación a la devoción de los parroquianos en San Andrés de la imagen de la Virgen con el Niño. En consecuencia a esta cronología de los artistas, está claro que podemos pensar que la escultura se tuvo que realizar en un período de tiempo que fue desde 1456 a 1477, si aceptamos los límites cronológicos mantenidos en recientes estudios. Está claro, pues, que hay que situarla en los inicios de la segunda mitad del siglo XV.
La escultura ha sido estudiada en varias ocasiones y se ha exhibido en la gran exposición del tesoro artístico diocesano celebrada en 1991-1992. De ella, en esa ocasión, ha escrito Lacarra Ducay: "La imagen se acomoda a la iconografía tradicional de María como Madre de Jesús de Nazareth, al que sostiene en su brazo derecho con amorosa ternura. Si María manifiesta una elegancia cortesana en su elegante figura, el Niño reposa libre de cuidados sobre el hombro materno, con actitud infrecuente en su género. Estamos ante la obra personal de uno de los mayores creadores en el arte de la escultura de mediados del siglo XV, que manifiesta en sus obras el grado de perfección alcanzado en Aragón cuando el Gótico "Internacional", representado por el también catalán Pere Johan, dejaba paso a un estilo más naturalista, sin alcanzar el exacerbado realismo que entre alemanes y flamencos alcanzaría al terminar el siglo. La blancura de la tez en ambos protagonistas, atemperada por residuos de policromía, rosada en labios y mejillas, dorada en los cabello y los tonos suaves de la túnica, rosa, y mando azul, denotan una delicada sensibilidad en el artista, atento a los menores detalles".
La belleza del rostro de la Virgen , la ternura del Niño dormido sobre su hombro derecho, la plasticidad del cabello que cae por la espalda, la sugerencia volumétrica del cuerpo de María a través de esos drapeados que hacen olvidar la cualidad pétrea del alabastro y esa delicado mano que asoma por el borde del manto... convierten al conjunto en una preciosa y entrañable visión de la maternidad de María, una mujer feliz que vela el sueño de su Hijo en brazos mientras acaso ya siente la tristeza de la premonición de todo lo que les espera.
Fuente:
Libro: "La Virgen en el Reino de Aragón, Imágenes y Rostros Medievales"
Autor: Domingo J. Buesa Conde.
Editado por Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja en 1994
(con dedicatoria del autor a SS.MM. los Reyes D. Juan Carlos I y Dña. Sofía)
Virgen con el Niño, de
Franci Gomar, gótica, siglo XV
Alabastro policromado, 116 cm.
Procede de la iglesia de San Andrés Apóstol, Zaragoza.
Se custodia en la iglesia parroquial de San Valero, Zaragoza
Bibliografía:
CASTAÑEDA DEL ÁLAMO, Ana María, Estudio histórico-documental de la desaparecida iglesia de San Andrés Apóstol, de Zaragoza, Zaragoza, memoria de licenciatura inédita, 1983.
GARCÍA DE LAS HERAS, M. Pilar, Estudio Histórico artístico de la desparecida iglesia de San Andrés Apóstol, de Zaragoza, Zaragoza, Memoria de Licenciatura inédita, 1983.
JANKE, R.S., "El retablo de don Dalmau de Mur y Cervelló del Palacio Arzobispal de Zaragoza: una obra documentada de Franci Gomar y Tomás Giner", en Aragonia Sacra, Nº iii, Zaragoza, C.R.P.C.I.A., 1988. Es la traducción del trabajo publicado en Metropolitan Museum Journal, 18, 1984.
LACARRA DUCAY, Mª del Carmen, "Iglesia parroquial de San Valero", en Guía histórico-artística de Zaragoza, Zaragoa, Ayuntamiento de Zaragoza, 1982, pp.447-448.
LACARRA DUCAY, Mª del Carmen, "Virgen con el Niño", en María en el arte de la diócesis de Zaragoza, Zaragoza, Arzobispado de Zaragoza, 1988, pp. 110-111.
LACARRA DUCAY, Mª del Carmen, "Virgen con el Niño", en El espejo de nuestra historia, Zaragoza, Arzobispado-Ayuntamiento de Zaragoza, 1991, pp. 512-513.
LACARRA DUCAY, Mª del Carmen, El retablo de la Virgen con el Niño, San Juan Bautista y San Miguel Arcángel, obra destacada de Franci Gomar y Tomás Giner (ca. 1455-1475) conservada en la iglesia parroquial de San Valero, en Zaragoza, Zaragoza, Parroquia de San Valero, 1992.
|
|
|
|